NUGGETS DE POLLO CASEROS CON SÉSAMO
Hoy os traigo una receta sencillita pero que hará las delicias de todos, sobre todo de los más pequeños del hogar: nuggets de pollo caseros con sésamo.
Es una receta que he inventado yo a base de probar rebozados y con la única intención de que los nuggets, que tanto gustan en mi casa, fueran caseros, de buena calidad, más nutritivos y más sanos. Y el caso es que el resultado final ha sido sorprendente, no solo por la buena vista del plato sino por su textura y sabor.
INGREDIENTES:
- 2 pechugas de pollo
- 1 huevo
- 1 chorrito de leche
- 1 taza de café de harina de garbanzos
- 1 taza de café de harina de trigo
- 1 taza de café de semillas de sésamo
- 2 tazas de café de pan rallado
- Pimienta negra o mezcla de 4 pimientas
- Limón
- Sal
- Aceite de girasol para freír
MODO DE PREPARACIÓN:
Aquí, como cualquier plato que queramos cocinar, el mimo es fundamental. No quiere decir que sea dificultoso o que requiera de mucho tiempo, pero sí hay que mimarlo un poco primero, porque la diferencia luego se nota sobremanera.
1º) Cogemos las pechugas de pollo enteras, las limpiamos y las troceamos en cuadraditos del tamaño que prefiramos (más o menos de 4 x 4 cm es lo ideal).
2º) En un tupper las salpimentamos y las rociamos con un poco de limón, que aparte de conferirle un sabor más suave después, actúa como un infalible antioxidante. Las dejamos macerar al menos dos horas en el frigorífico.
3º) Cuando vayamos a preparar los nuggets, hemos de contar que necesitaremos como unos veinte minutos para prepararlos. Entonces ponemos abundante aceite en una sartén a calentar a fuego medio y disponemos en pequeños bols todos los ingredientes del rebozado.
- En un bol un huevo batido con un chorrito de leche
- En otro bol mezclamos las dos harinas con el sobre de levadura química
- En otro bol mezclamos el pan rallado con las semillas de sésamo
4º) Y ahora el orden será el siguiente:
- Cogemos un trocito de pechuga y lo pasamos por el huevo batido con la leche.
- Luego lo rebozamos en la mezcla de harinas con la levadura química.
- Volvemos a pasarlo rápidamente por el huevo.
- Lo rebozamos con el pan rallado y el sésamo y ponemos a freír, a fuego medio, para que la carne de dentro nos quede jugosa, tierna, bien hecha y el rebozado en su punto, nada de quemado por fuera y crudo por dentro.
5º) Así los vamos haciendo uno a uno de forma rápida hasta que tengamos frita la cantidad deseada. Dos pechugas cunden bastante, por lo que si no hemos de acompañar el plato con otra cosa, se puede hacer perfectamente en dos veces, para comer y cenas, o en dos días distintos, porque al estar maceradas se conservan más tiempo.
Y bueno, este es el resultado. Naturales, sanas, deliciosas y con un crujiente perfecto. Se pueden acompañar de lo que queramos, desde una ensalada a un variado de verduras al horno, al vapor, a la plancha. Yo, por ejemplo, las hice con un poquito de puerro paja y la combinación resultó perfecta.
Espero que os haya gustado.
Un abrazo.




No hay comentarios:
Publicar un comentario